Para rehidratar a un reptil, se recomienda realizar baños en agua tibia (25°C) durante 5 min, de esta manera también aumentamos su temperatura y por ende, metabolismo. Es importante recordar que los reptiles tienen una temperatura óptima preferencial en la que mantienen sus funciones metabólicas adecuadamente. De hecho, los fluidos administrados siempre deben estar atemperados. 

Idealmente se debe elegir vías menos invasivas como el uso de sondas orales o cloacales, pero en animales que estén muy críticos o tengan alteraciones digestivas, se deben utilizar vías parenterales. En el caso de utilizar la vía oral, no se debe superar la administración de más de un 3% del peso corporal del paciente.  Como vías parenterales se pueden realizar vía subcutánea, intracelómica, intravenosa o intraósea.

La vía subcutánea es fácil de aplicar, pero se debe tener en cuenta que este espacio es limitado y el tejido está poco vascularizado, por lo que solo se debe emplear en animales con una deshidratación moderada (menos del 5%) y se pueden administrar como máximo 5ml/Kg en cada punto de inyección. La aguja debe introducirse entre las escamas y estar atentos a cambios locales (decoloración o necrosis) post inyección. 

La vía intracelómica es muy útil, fácil de acceder y se pueden administrar mayores cantidades de fluido. Se debe colocar al paciente inclinado para alejar por gravedad las vísceras del punto de inyección, y siempre se debe aspirar para comprobar que no se está afectando un órgano. En quelonios se realiza en la fosa inguinal y en ofidios, en la zona ventral del cuarto posterior del cuerpo, lateral a la línea media.

La vía intravenosa es la ideal para pacientes críticos o con una deshidratación severa (≥10%). La vía intraósea puede utilizarse en el húmero, fémur o tibia, y es la más adecuada si se quiere dejar el catéter fijado. Es muy útil en pacientes pequeños de hasta menos de 40g, pero no puede utilizarse en animales con enfermedad ósea metabólica. Se debe desinfectar muy bien la zona ya que existe el riesgo de producir osteomielitis. 

En la mayoría de los reptiles, la dosis de mantenimiento es de 10-40 ml/kg/día. A esto se le debe sumar un 25 a 33% del déficit estimado y la estimación de las pérdidas adicionales que tengan (por vómitos, diarrea o hemorragias). La hidratación de los reptiles debe realizarse paulatinamente, repartiendo el déficit estimado en 3 a 4 días, si se sobrepasan los volúmenes específicos, pueden ocurrir edemas. Idealmente de debe administrar por bolos, a una velocidad máxima de 5 ml/kg/hora durante 3-4 horas.